Fernando Rivera Lutz

Fernando Rivera Lutz

1955 —
Copiapó · Región de Atacama
Presidente de la Sociedad de Escritores de Copiapó · Integrante del Colectivo Literario Takicardia (años 80)
“Una fotografía donde algo no cuadra”
“Hay en su poesía un impulso de captura que va más allá de lo fotográfico, el cuadro tiene movimiento, evocación, memoria.” — Felipe Moncada Mijic
«No cualquier animal es digno del desierto de Atacama. Aquí para sobrevivir requieres de otros mecanismos, articular otros sentidos.»
— Fernando Rivera Lutz, 'No cualquier animal es digno del Desierto de Atacama'

Trayectoria

Fernando Rivera Lutz nació en Copiapó en 1955. Es egresado de Licenciatura en Artes Visuales de la Universidad de Chile, mención Pintura. Su formación como artista visual se refleja en una poesía que privilegia la captura de imágenes, el movimiento y la evocación por sobre la retórica.

Fue integrante del Colectivo Literario Takicardia en Copiapó durante la década de los ochenta, una agrupación de lucha cultural contra la dictadura, donde comenzó a escribir por urgencia, con una poesía contestataria, irónica, para mantener el espíritu en alza. Es fundador y actual presidente de la Sociedad de Escritores de Copiapó, agrupación clave para el desarrollo literario de la región, que ha publicado tres libros temáticos (desierto, río Copiapó, aluvión de 2015) sin aceptar financiamiento de la gran minería.

Durante muchos años, Rivera Lutz "había olvidado publicar, o al menos no pudo, no tuvo la oportunidad" —como señala el crítico Juan Cameron—, siendo relegado por la poesía nacional centralizada en Santiago. De allí que su primer libro llevara el subtítulo de Antología Olvidada, como un gesto de rescate de su propia obra acumulada durante décadas.

Publicación tardía
Rivera Lutz decide publicar después de los cincuenta años. Como él mismo confiesa: "El que yo haya decidido publicar después de los cincuenta años, es ya algo que no cuadra." Este desajuste, esta "fotografía donde algo no cuadra", es precisamente el sello de su poética.

Obras publicadas

El desierto: territorio y memoria

El desierto de Atacama es el escenario recurrente y protagónico en la poesía de Rivera Lutz. No como un espacio muerto, sino como un desierto doble: el físico y geográfico del norte de Chile, y el desierto del espíritu, ese espacio mental que se entrampa en los planos del recuerdo.

“No cualquier animal es digno del desierto de Atacama
no basta tener el cuero duro
la lengua larga
o ver bajo el agua en las costas del desierto
aquí para sobrevivir
requieres de otros mecanismos
articular otros sentidos
no basta el oído
para escuchar el respiro de la noche
ni basta el olfato
para captar el aroma de la niebla en la mañana
aquí el peligro acecha
en cada plano recortado”
— Fernando Rivera Lutz, Frágil palabra impresa (2022)

En entrevista con la Fundación Pablo Neruda, Rivera Lutz explica la génesis de este poema:

“Mi poesía no sería posible si yo no hubiese nacido en este desierto. Pero este desierto, nunca fue algo muerto. De hecho, Copiapó es un valle, por tanto, hubo río, pájaros, animales, chacras, plantas, es decir vida.”

El poeta creció en campamentos mineros, que a la distancia le parecen “desechos industriales abandonados en el planeta Marte”. De esos parajes desolados extrae su material: “el vacío vive; no hay silencio más profundo que en la garganta de una quebrada, no oscuridad más intensa que el fondo de un socavón minero, no hay cielo más estrellado que en la bóveda atacameña, no hay misterio más grande cuando de un río espeso y borroso se enquista un pie humano, no hay más certeza de la muerte en cadáveres desaparecidos, no hay explosión más horrorosa que la que destripa el vientre de un minero suicida.”

Arte poética: "Matemáticas" y la fotografía que no cuadra

El crítico Felipe Moncada Mijic define la poesía de Rivera Lutz como una "captura frágil en papel impreso de una fotografía donde algo no cuadra". Esta definición, extraída de un verso del propio autor, resume la esencia de su obra: el desajuste, la anomalía, lo que no encaja en las expectativas.

“Matemáticas

Señoras y señores:
el problema matemático
se resuelve en las raíces
y por sobre todo
en la raíz de uno.”
— Fernando Rivera Lutz, Raíz de uno

Sobre este poema, el autor señala: “No voy a escribir sobre el poema, pero sí decir que el poema y el poeta deben de relacionarse honestamente. Debe haber una correspondencia, y lealtades inclaudicables, intentar vivir como se escribe.”

Y añade, como una suerte de manifiesto personal: “Ayer no más hablaba de que me gustaría escribir un libro de poemas que llevara por título 'Buenas Costumbres'. Sé que suena algo conservador, pero qué importa, si al fin, algo de esperanza aún queda: ser afable, practicar el trueque, devolver el dinero que por error te dieron de más, escuchar al otro, ser un buen vecino, desear buenas noches, devolver libros que te prestaron, amar a los animales...”

La fotografía donde algo no cuadra
La poética de Rivera Lutz se resume en esa imagen: una fotografía donde algo no cuadra. La publicación tardía, el gesto antológico de lo olvidado, el desierto que exige otros mecanismos para sobrevivir. Todo en su obra es un testimonio de “pequeñas proezas, mínimas hazañas, sinceros traspiés” .

Miradas sobre su obra

“Hay en la poesía de Fernando Rivera Lutz un impulso de captura, qué va más allá de lo fotográfico, el cuadro tiene movimiento, evocación, memoria. La madre que degüella el pato para las visitas, el abuelo parecido a un azadón, delgado y de manos huesudas, la mosca que sangrante le recuerda un pétalo de enamorados, lo salvaje también de la cotidianeidad humana.”
— Felipe Moncada Mijic, poeta

El crítico literario Juan Cameron escribió sobre Raíz de uno:

“Fernando Rivera Lutz había olvidado publicar... O fue olvidado –resulta lo más probable- por la poesía nacional, esa que circula en torno a la ciudad de Santiago. De allí que subtitule su libro como Antología Olvidada, como la recopilación de las mejores piezas que comenzó de pronto a rescatar desde distintos y al parecer profundos registros muy cercanos al germen de su propia existencia.”

Por su parte, Ricardo Herrera Alarcón describe Frágil palabra impresa como un libro “de poemas cortos, exactos, exentos de retórica, que aspiran a nociones concretas de la realidad, con la levedad del humor cotidiano” .

Eduardo J. Farías Alderete, en una reseña para el Proyecto Patrimonio, sostiene que Raíz de uno es “el registro de la ineludible pasión que lleva el nortino, esa combinada con el extraño desgano de vivir” . Agrega: “El lector se liga con los textos, respira esa sequedad que parece colarse paulatinamente, mientras prosigue la lectura, en los intersticios del alma.”

Poema: A fin de cuentas

“A fin de cuentas

Nos parecemos a aquellas encomiendas
que llevan impresa la palabra frágil
cuyo destinatario
ha sido borrado por el tiempo.”
— Fernando Rivera Lutz, Frágil palabra impresa (2022)

Este poema, que cierra Frágil palabra impresa, condensa la temporalidad precaria, la fragilidad del mensaje y la ausencia de un destinatario claro —quizás una metáfora del propio poeta que publica tarde, después de haber sido "borrado por el tiempo" de la poesía nacional centralizada.

Reconocimientos y legado

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