Mirtha Colman Guyot
Artista visual y poeta autodidacta que ha embellecido Atacama con murales, mosaicos, esculturas y décadas de pintura y poesía.
Trayectoria
Mirtha Colman Guyot nació en Nantoco, Tierra Amarilla, en 1950. Es una artista autodidacta que ha incursionado en pintura, poesía, escultura, cerámica, mosaicos y murales. Su obra refleja un profundo interés por la observación de la naturaleza y evoca su belleza más profunda mediante una pintura naturalista, un poema o intervenciones mínimas a maderas encontradas.
Trabajó durante años como profesional de la minería en Codelco El Salvador, donde comenzó a pintar junto a amigas que se reunían para hacerlo. “Empecé a pintar cuando, bueno, trabajaba en El Salvador y tenía unas amigas que se juntaban a pintar. Y yo las visitaba porque se juntaban con una vecina y me gustaba lo que hacían. Y ahí un día me pasaron una tela y un florerito con flores y lo pinté. Eso fue lo primero que hice y de ahí no paré más con la pintura.”
En El Salvador pintó cerros, lagunas, la mina y la ciudad. A los 40 años llegó a Copiapó y fue allí donde empezó a tomar la pintura “un poco en serio” y a fascinarse con ella. Ha diseñado parques, jardines y casas hechas de barro, siempre vinculando su quehacer artístico con la tierra que la vio crecer.
“Siempre he tratado de hacer todo, todo lo que tenga que ver con trabajo con las manos o la creación. En El Salvador también hice cerámica, pero como soy un poco dispersa, siempre un día hago cerámica, el otro día me voy a ir a mi huerta a sembrar y desmalezar. Nunca me he dedicado a una sola cosa. Alguien me dijo una vez: 'Mirtha, si tú te dedicaras a una sola cosa, a lo mejor lo harías mucho mejor', yo le dije: 'no me interesa ser mejor en nada, solo me interesa ser'.”
Poesía: La revista Turquesa y los versos del desierto
Mirtha Colman es también poeta. Desde el colegio escribía versos románticos, y en El Salvador se integró al grupo literario Rafael Legaña, que luego se llamó Turquesa. Se reunían semanalmente y publicaban una revista literaria cada tres meses. El PDF disponible en Memoria Chilena recoge varias ediciones de esta revista, donde aparecen poemas de Mirtha y de sus compañeros.
Apresuro mis horas
diseñando olvidos
que abrazan mis versos
bordados en el viento.
Apresuro mis horas
anegando mi tiempo
de silencio
ausencia
espera.”
En 1990, obtuvo el Primer Premio de Poesía en un concurso organizado por los sindicatos de Codelco El Salvador, en el primer año de democracia tras la dictadura. El premio fue entregado en una ceremonia en el Estadio Techado, con la presencia del grupo Illapu, y consistió en 500 mil pesos. “¡Mucha plata!”, recuerda entre risas.
Amo las palabras escondidas en el llanto de las nubes.
Amo las respuestas amarillas y me pregunto
¿Dónde vivirán mis mariposas cuando mis sentidos se enreden en el tiempo?
Amo la tierra y su espeso silencio
Amo las preguntas confinadas y me respondo
¡nunca debí dejar las auroras del Este de mi infancia!”
Pintura, murales y mosaicos: embelleciendo Atacama
Mirtha Colman pinta generalmente inspirada en la naturaleza: “Me gusta observar la luz y la sombra que se produce en un árbol, en una piedra o en una flor y atrapar esa luz y la sombra me parece fascinante”. Vive en un entorno casi campestre, como fue criada en Nantoco, y de allí extrae sus motivos: raíces, flores, mariposas, pájaros.
También ha realizado murales y mosaicos en diversos puntos de Atacama. Aprendió la técnica del mural con Lorenzo Triviño, un destacado artista regional. Juntos trabajaron en Villa Arauco y en muchos otros proyectos. “Desgraciadamente se fue al cielo mi Lorencito, pero me dejó ese legado y he seguido haciendo murales.” El último que realizó fue en la Casa de la Memoria en febrero de 2024.
Entre sus obras más relevantes se cuentan “Aluvión” (2016) y el Memorial a detenidos desaparecidos y ejecutados políticos en la Universidad de Atacama (2019), un encargo de la Agrupación de Familiares y Amigos de Ejecutados y Detenidos Desaparecidos. “Fue tremendo eso para mí, porque yo viví esa época, esa mañana terrible, desastrosa en la historia. Tuve que hacer el memorial para Atilio Ugarte, para Leonelo Vincenti, a todos los que estaban ahí los conocía, fue muy fuerte eso para mí.”
El memorial en la Universidad de Atacama es una de las obras más significativas de Mirtha Colman. No solo por su calidad artística, sino por el profundo sentido ético y emocional que conlleva: honrar a las víctimas de la dictadura, muchas de las cuales fueron sus conocidos y amigos.
El Alicanto: mito y patrimonio
Mirtha Colman ganó un concurso para realizar un mural en la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) de Copiapó, y eligió como tema al Alicanto, el mítico pájaro del desierto que guía a los mineros hacia los minerales. “Dije: tengo que hacer algo como regional”, recuerda.
Investió en la biblioteca cómo se representaba al Alicanto. El mural tiene piedras ancladas, lo que lo hace resistente a los terremotos. En la parte del Alicanto, recibió la ayuda del escultor Daniel Muñoz para cincelar el aluminio.
que según la leyenda, guía a los mineros hacia los minerales escondidos.
Pero si el minero es codicioso, el pájaro lo extravía en el desierto.”
Reconocimientos
- 1990Primer Premio de Poesía, Concurso organizado por los sindicatos de Codelco El Salvador
- —Ganadora del concurso para el mural de la ACHS Copiapó (Alicanto)
- 2021Premio Regional de Cultura, Arte y Patrimonio (Seremi de las Culturas, Atacama)
- —Mención honrosa en concurso de poesía con un grupo de poetas de Copiapó
Galería
Archivo fotográfico · Colección Escritores del Norte