Víctor Munita Fritis

Víctor Munita Fritis

1980 —
Copiapó · Región de Atacama
Beca de Creación Literaria de Chile (2017 y 2024) · Mejor libro deportivo del año 2018 (Zapatitos con Sangre) · Medalla Pedro León Gallo al desarrollo cultural de Atacama (2022)
“Estoy en Guadalajara, pero eso no me aleja de Atacama”
Poeta, historiador y gestor cultural que ha llevado la literatura del norte de Chile a México, España y Perú.
«La poesía no es ajena a la verdad, incluso cuando se sumerge en lo ficcional. Y en el caso de la poesía, esa verdad se conecta directamente con la memoria.»
— Víctor Munita Fritis

Trayectoria

Víctor Munita Fritis nació en Copiapó el 7 de octubre de 1980. Estudió Licenciatura en Educación y Pedagogía General Básica, mención en Historia y Ciencias Sociales en la Universidad de Atacama, y posteriormente realizó estudios en Historia y Geografía en la Universidad del Mar. Su formación ha sido mayoritariamente autodidacta en el ámbito literario, lo que le ha dado una perspectiva única y desapegada de las modas centralistas.

A los nueve años ingresó a diversos talleres literarios, entre ellos el taller Romeo Murga Sierralta. Participó en talleres con escritores como Eduardo Aramburú, Carmen Berenguer y Benjamín Morgado. Fue editor de la página de contingencia estudiantil con publicación semanal en Diario Atacama (2001-2002) y columnista en Diario Chañarcillo (2005-2008).

Ha sido antologado en más de 9 libros en Chile, España, Suecia, Argentina y México. Ha participado en más de veinte ferias del libro en Chile y ha realizado lecturas en Lima, Arequipa, Madrid, Barcelona, Zamora de Michoacán, Guadalajara, Durango, Ciudad de México, Hidalgo, entre otras ciudades. Actualmente reside en Guadalajara, México, pero mantiene un profundo compromiso con su tierra natal.

“Estoy en Guadalajara, pero eso no me aleja de Atacama”
“Creo que puedo hacer más por mi zona estando fuera que en la misma ciudad. Siento un compromiso con generar espacios para otros y otras, espacios que cuando fui chico no me dieron y esos actos hay que subvertirlos cuando se tiene la oportunidad o la convicción.”

Obras publicadas

Un síndrome mesiánico: poesía y testimonio

El libro Un síndrome mesiánico y otras fuentes documentales de Franco Romero Román (BordeLibre, 2024) es una obra clave en la trayectoria de Munita. El poeta comenzó a escribirlo el 21 de mayo de 2016, mientras veía la cuenta pública de la presidenta Michelle Bachelet en televisión. De repente, la transmisión cambió y comenzaron a emitir la historia de Franco, un joven de veinte años que había saltado a la fosa de los leones en el zoológico Metropolitano.

“El muchacho no quería terminar con su vida; tuvo un brote psicótico, con alucinaciones e ideas delirantes de tipo religioso y mesiánico. Entre sus ropas encontraron unas cartas que firmaba ‘Jesús’. Se identificaba como un multiprofeta, anunciaba el Apocalipsis, que había llegado, y que Dios lo protegería.”
— Víctor Munita Fritis, sobre Un síndrome mesiánico

Munita reflexiona: “Me impactó que la noticia se centrara en la muerte protocolaria de la noticia en sí, y no en la vida humana que se debía salvar: la de un muchacho que, desde su infancia, había sido vulnerado por su familia, su comunidad y el mismo Estado.” El libro es una forma de contestar a un discurso centralista y totalitario, revelando los testimonios humanos que al poder le interesa ocultar.

Poesía y memoria
“Para mí, la poesía no puede ser ajena a la verdad, incluso cuando se sumerge en lo ficcional. Y en el caso de la poesía, esa verdad se conecta directamente con la memoria. El planteamiento ético aquí radica en la fidelidad al espíritu de los hechos que inspiran el poema y el libro.”

Poesía: La Patria Asignada

Uno de los poemas más emblemáticos de Munita es el que da título a su libro La Patria Asignada (Cuarto Propio, 2010), dedicado “a los niños y niñas que han crecido por el mundo imaginando una nueva vida y a los que no alcanzaron a hacerlo”.

“Nos entregaron un templo / que en caso de emergencia / se reconstruiría en tres días / donde se podría rasgar las cortinas/ y nadie nos colocaría saliva en los párpados / para ver las ruinas ondeadas por el viento / pero no fue así /nos dieron un templo casi hundido / una patria / un territorio al que debimos llamar nación […]

Nos trataron como piedras para edificar la casa de un dios / como trozos de carne en los pilares de una tienda/ Nuestra tierra / se quedó en los puños de la camisa celeste / nadie nos preguntó ¿dónde queríamos ir? / nos asignaron una patria / un lugar donde sobrevivir / un lugar donde enterrar a otro / con los mismos gestos que veo en ti.”
— Víctor Munita Fritis, La Patria Asignada

Poemas de Ícaro y el desierto

En sus poemas más recientes, Munita reinventa el mito de Ícaro para explorar la desmesura del deseo humano y la fragilidad de los sueños frente al desierto. A continuación, un fragmento de Yo no soy Ícaro:

“Yo no soy Ícaro:
Dejé de serlo una tarde
cuando me vi escrito
en todos los horizontes
tatuado de amarillo
como una leyenda cretense
o como un faro de oro
en medio del desierto.”
— Víctor Munita Fritis, Yo no soy Ícaro

Otro poema, Creer es la primera parte del lenguaje, conecta la infancia, el desierto y el mar:

“Frente al desierto azul
un niño como yo ayer
habla con las piedras
y las piedras abren sus branquias
y giran
el padre abre su corazón
y cree en este niño
que nació en medio de la tierra
pero que todos los días
sueña
con el mar.”
— Víctor Munita Fritis, Creer es la primera parte del lenguaje

Gestión cultural y compromiso con Atacama

Munita es miembro de la Sociedad de Escritores de Copiapó, de la cual ha sido presidente. Ha trabajado incansablemente para conectar a escritores chilenos con oportunidades internacionales, llevando autores a México y España, y trayendo a personalidades destacadas a Atacama.

En la entrevista con la Fundación Neruda, reflexiona sobre la literatura desde la provincia:

“En Copiapó falta muchísimo en materia educativa, no hay carreras de literatura, las humanidades hacen pedagogía y no es suficiente en materia del desarrollo del pensamiento; no hay carreras de arte, ni de historia. Lo que hace falta enérgicamente es que se genere pensamiento crítico regional.”

Sobre su compromiso con el territorio, señala: “Lo más importante es que uno debe situarse en la lengua y el lenguaje, ese es el único territorio habitable para alguien que escribe, todo lo otro son espacios y objetos que sirven para imaginar y dar forma a algo.”

Fraternidad y gestión cultural
“Siempre he procurado conectar a escritores y escritoras con las oportunidades que se me presentan, fomentando la participación de chilenos en el stand de Chile en diversas ferias y festivales. Considero fundamental promover y gestionar estas posibilidades, ya que creo firmemente en la fraternidad y en compartir las oportunidades.”

Reconocimientos

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